dissabte, 28 de maig de 2011

El ciclo político

El PSC de Montcada ha sido el verdadero vencedor de las pasadas elecciones municipales en la ciudad. Se mire por donde se mire, no hay peros posibles. La legitimidad de las siglas está fuera de duda. Lo más urgente ya está solucionado: constatar que, con los pactos políticos correspondientes, los votantes continúan confiando en la propuesta socialista. Una excelente noticia. Pero queda lo importante: debatir en clave de partido, y de futuro, los escenarios a medio y largo plazo a partir de los resultados obtenidos.
Los ciclos económicos guardan un gran paralelismo con los ciclos políticos: desarrollo, auge, y declive son etapas que se suceden, interrumpida y sistemáticamente, de forma periódica. No hay que olvidar esta ley. Muchas siglas y muchos políticos, de aquí y de fuera, han experimentado una y otra vez esa secuencia de etapas. Pasó, por poner un ejemplo, con Felipe González, Margaret Thatcher o Jordi Pujol en Catalunya. Siempre sucede inexorablemente lo mismo. La diferencia entre un ciclo político corto con uno largo es la habilidad de gestionar los tempos, los relevos en el liderazgo, las adaptaciones a las nuevas realidades, la capacidad de reinventarse, de conectar con las nuevas situaciones, con los nuevos y viejos votantes, con las necesidades cambiantes de la sociedad. Los socialistas de Montcada debemos tenerlo muy presente, recordarlo y sacar conclusiones.
Ahora, más que nunca, consagrado el nuevo relevo generacional, debe darse un paso más: adaptarnos a los nuevos tiempos, reinventar el discurso, el relato, las conectividades, la proximidad a la gente, a las nuevas demandas, a las nuevas realidades. Y hacerlo de cara y con valentía.
En el socialismo de Montcada no sobra nadie. En momentos como los actuales, todo el mundo cuenta para debatir los resultados de las elecciones del pasado domingo 22 de mayo.
Cuando miro los resultados electorales llego a una conclusión muy evidente. En Montcada, existe un espacio de centro izquierda que viene quedando huérfano desde los últimos comicios. Ciudadanos que no votan, que se han alejado de las siglas PSC, pero que, en su gran mayoría, no se han ido en masa a otras. La abstención nos ha vuelto a castigar.
Los socialistas, y me pongo como ejemplo, debemos asumir la responsabilidad de no haber sabido activar ese votante que confía en la marca, pero que, por distintos motivos, no moviliza su voto hacia nosotros. Debemos ser capaces de realizar una autocrítica a partir de los resultados que hemos venido obteniendo desde los últimos años.
Ha llegado el momento de enfrentarnos con valentía a temas que el centro derecha ha tratado sin temor: la inmigración, la inseguridad o el hecho identitario, entre otros. La gente de la calle detesta los debates ideológicos, quiere soluciones, quiere personas en las que confiar.
Los socialistas de Montcada, deben poner a punto el proyecto, pensando no sólo en administrar recursos y presupuestos, sino en adaptarlo a las nuevas realidades de una demografía diferente, y con una pirámide de edades y de preferencias políticas bien distinta a la de los años ochenta y noventa. Debe abrirse un debate de sincera autocrítica que siente las bases para prestigiar aún más aún la marca socialista.
Debemos pensar más hacia dónde queremos dirigirnos, y qué podemos aportar, que no de dónde venimos y la lista de agravios y de desencuentros que hemos sufrido. Ha llegado el momento de compactar más que nunca a la familia socialista de la ciudad. Creo que nuestro análisis debe dejar de estar centrado en lo micro, en lo más inmediato, y pasar a un análisis de mayor alcance. Es decir, pensar qué debemos hacer para adaptarnos a los nuevos tiempos y a las nuevas realidades, y cómo poner a punto el proyecto. Y hacerlo sin neuras, de forma humilde y generosa.
Hace poco comentaba con un gran amigo mío que, a principios de los años noventa del pasado siglo, los socialistas italianos no supieron adaptarse a las nuevas realidades de su país y al cabo de poco, simple y llanamente, desaparecieron de mapa político italiano. El PSI se hundió entre luchas internas mientra que los partidos de derecha y de extrema izquierda se frotaban las manos, estos últimos de forma ingenua. Algo similar a lo que ha sucedido aquí con el socialismo valenciano y el madrileño. Joan Lerma en Valencia, y Joaquín Leguina en la comunidad de Madrid, gobernaron hasta 1995. Desde entonces, (¡y ya han pasado 16 años!) por la incapacidad de muchos y por la habilidad de otros, los socialitas no remontan el vuelo.
La derecha siempre ha tenido menos reparos en reinventarse, y generar nuevos relatos, y han obtenido mejores resultados. La capacidad para adaptarnos y readaptarnos a los nuevos contextos es una de las claves que explican mejor la longitud de los ciclos políticos. Que el proceso sea más largo o más corto dependerá de la capacidad de adaptarnos a los nuevos tiempos. Los ciclos políticos son inexorables.

La democracia es la transposición de lo cuantitativo a lo cualitativo:
que lo que quieren los más se convierta en lo mejor.
Enrique Tierno Galván (1918-1986), político y profesor.