dissabte, 1 de gener de 2011

Acaba una década (1)

Con el fin de 2010 se ha acabado una década que para nuestra ciudad ha sido decisiva. Sin ningún tipo de dudas, en estos últimos diez años, Montcada i Reixac ha avanzado más que en toda su historia pasada. Y no lo digo yo, lo dicen los viejos del lugar y los historiadores más expertos. Quizá los primeros ejemplos históricos que más impactaron en nuestra ciudad estuvieron relacionados con el agua. Primero, cuando se canalizó su abastecimiento, dirección a la gran Barcelona, después cuando logramos vivir sin temer a los ríos que nos inundaban año sí, año también, o cuando conseguimos cruzarlos con seguridad. Pero de eso hace ya algún tiempo.
Sólo hace escasos años que Montcada empieza a aparecer en el mapa con la dignidad de una ciudad metropolitana, no asociada a penurias, miserias o catástrofes como era frecuente hasta no hace mucho. Entre todos le hemos dado la dignidad que requería y el respeto que precisaba.
Los socialistas hemos contribuido como el que más a esta nueva realidad. Y lo hemos hecho porque siempre hemos confiado en la ciudad, en nuestros potenciales, en la fuerza de la ilusión, en las personas que la habitan, en los vecinos y las vecinas, en los de siempre y en los nuevos. A lo largo de todos estos años, todo lo que planteamos desde el gobierno municipal se hizo pensando en ello.
Dibujar una ciudad como la nuestra sólo podía pasar por querer que los vecinos que la habitan se sientan seguros, orgullosos de su ciudad, cómodos en ella, cercanos unos a otros, con nuevos equipamientos, conectados con el exterior y con servicios de calidad. Con toda la humildad del mundo, creo que, desde que el PSC gobierna la ciudad, el salto cualitativo que ha vivido Montcada no encuentra parangón alguno en toda su historia. Y en el balance de esta década que concluye con el 2010 creo que es de justicia reconocer esos logros y sus diferentes protagonistas.
Cuando en 1999, ganando la alcaldía de Montcada, asumí la máxima responsabilidad de la ciudad empezó el verdadero cambio después de años de gobierno de la vieja guardia comunista y ex-comunista. Empezamos a trabajar para la Montcada i Reixac del futuro con los escasos recursos que disponíamos y con un nivel de deuda astronómico que limitaba nuestro margen de maniobra, pero lo hicimos con convicción, empeño y sacrificio. Conseguimos sanear las finanzas, mejoramos los recursos municipales, adaptándolos a las nuevas necesidades de los ciudadanos, y lo hicimos pensando exclusivamente en la ciudad, en los vecinos y vecinas, en los barrios que la configuran. Han pasado ya más de 10 años y han sucedido muchas cosas en nuestra ciudad. La mayoría buenas, algunas no tanto y malas las menos.
Con la perspectiva histórica y el honor que ha representado conducir la ciudad durante estos años, deseo que los avances no se paren con la nueva década que comienza, que la ilusión no se detenga y que las ganas de mejorar no se estanquen en luchas políticas estériles. Más que nunca, necesitamos creer en nosotros, luchar con coraje por nuestra ciudad, creer en ello, liderarla y quererla con convencimiento y con corazón.