dimarts, 14 d’abril de 2009

14 de abril, día de la República

Todos los 14 de abril tienen un significado muy especial para las personas de izquierda, para los republicanos. El 14 de abril de 1931 se celebró la proclamación de la II República española. Un capítulo clave en la historia reciente de nuestro país que representaría un cambio de etapa y el inicio de un periodo lleno de esperanzas, pero también convulso debido al contexto nacional e internacional.
He elegido la foto de la fachada del Ayuntamiento de Éibar, porque como ninguna otra puede ilustrar mejor el 14 de abril. Éibar fue la primera ciudad del Estado en ondear la bandera republicana. A las seis y media de la mañana de ese 14 de abril de 1931 la corporación municipal, con los nuevos concejales de las elecciones municipales elegidos dos días antes, proclamó la II República. Después de Éibar le siguieron infinidad de municipios, y la práctica totalidad de las capitales de provincia.
Conmemorar la II República española es hacer un justo reconocimiento a uno de los capítulos históricos más destacados de los últimos cien años. El advenimiento de la República fue gracias a un movimiento popular que castigó severamente a la monarquía de Alfonso XIII por su incompetencia, aislamiento, incapacidad y por el apoyo que dio a la dictadura de Primo de Rivera. En suma, por impedir la abertura constitucional y la extensión de los derechos políticos. El Rey Borbón, como tantos otros de su extensa familia, acabó huyendo del país y se creó un gobierno provisional que, de inspiración republicada, quedaría ratificado en las elecciones del 28 de junio de 1931. Los hechos que se sucederían en los posteriores años serían de una intensidad política sin parangón en la historia reciente. Nunca sangraría tanto España como en los años que van desde las elecciones republicanas de junio del 31 hasta el triunfo del golpe de estado del General Franco. La II República, tal y como también pasó con la I República española, fue hostigada, acosada, e incriminada de todos los males reales e irreales antes de ser mayor de edad. Las deslealtades internas, las conspiraciones de unos y otros, el ruido de sables en los cuarteles, la emergencia de demanda sociales y políticas extremas en un contexto económico recesivo y en un marco internacional donde los movimientos fascistas repuntaban con fuerza en Portugal, Italia y Alemania, le restaron apoyos. Aún así, la esencia del republicanismo, con la bandera tricolor de la libertad, la igualdad, y la fraternidad siguió siendo el horizonte de muchos republicanos que, después de luchar a brazo partido por su consolidación, se vieron obligados a exiliarse. Otros muchos de ellos murieron en el campo de batalla, en las cárceles, o fueron fusilados por ir en contra de las ideas de la ilustración.
Desde estas líneas quiero enviar un sentido reconocimiento a todos los republicanos que lucharon por consolidar un modelo más justo, a todos aquellos que lucharon por tener una España mejor, más abierta y más plural. En un día como este, más que nunca, mi corazón es republicano.