dilluns, 9 de març de 2009

Esto no puede ser!


En Euzkadi hace falta un cambio de verdadera profundidad. Hay que volver al pacto y al espíritu de Ajuria Enea, que consistía, básicamente, en "demócratas contra violentos". Pero, sobre todo, separar, definitivamente, el nacionalismo del terrorismo, así como las tendencias que unen a ambos con el independentismo.
En la historia del Partido Socialista de Euzkadi, hay un antes y un después, a partir del acoso de los violentos, del terror y de los asesinatos. En el partido se creó una profunda división respecto a la mayoría del tejido social vasco. Los Redondo, Savater, Rosa Díaz, Mayor Oreja, San Gil, y unos cuantos más nos alejaron del nacionalismo vasco para engrosar el nacionalismo español, enfrentándonos así a la mayoría social vasca y distanciándonos de nuestros postulados.
Ni el PNV, ni el PSE, ni el PP, pueden ya arreglar nada solos. Hace falta entendimiento, particularmente, entre el PNV y el PSE, con un electorado que suma la mayoría social de los vascos y vascas.
Ibarretxe (antes Arzallus), es ahora el problema para poder llegar a ese entendimiento. El PSE hizo los deberes. Patxi López, ayudado por todas las tendencias del partido y recogiendo las diferentes sensibilidades, afrontó el reto. Y de ahí salió la famosa reunión con HB, que los populares quieren demonizar. El PP no apuesta por esta vía y su ataque es frontal a todo lo que huela a nacionalismo. Este flujo de relaciones y este entendimiento con Patxi López como Lehendakari ha de propiciar el final de ETA y, sobre todo, de su apoyo social, de sus bases.
Nadie duda de que el problema en Euzkadi, en España, sea, en definitiva, el terrorismo. Y este problema lo es para toda la sociedad. No sólo ETA y su violencia, sino todo su entorno, más los 150.000 vascos, vascas que están detrás, es lo que mas dificulta su desaparición. Precisamente, mientras siga este apoyo es imposible su derrota. A los terroristas no les preocupan sus presos, sólo les preocupa la violencia continua y planificada.
Pero, volviendo al origen de este texto, hay que entender cual será el problema del gobierno vasco: ¿cómo romper con este mundo abertzale?, tenemos en mente los resultados electorales de poblaciones como Ondarroa, Pasaia, Mutriku, etc.
A los abertzales se les deslegitima, primero, cambiando el gobierno, y dejando de lado las tentaciones radicales de este último, y, después, y entre todos, haciendo política cara a cara, mirando directamente a los ojos y abordando todos los temas. Los socialistas vascos son expertos en el tema. No les asusta la calle. En cambio, el PP vive en un pedestal y distantes de los problemas cotidianos.
A ETA no se la derrota sólo policialmente. Con la policía, como máximo, se acaban con los comandos, pero una vez en prisión, aparecerán otros, mientras exista ese caldo de cultivo, esa base social que la sostiene. Los terroristas, últimamente, están en peor situación. Sin embargo, hay un elemento que les ayuda: la fractura política entre nacionalistas vascos y españoles se ha agrandado en los últimos tiempos.
El PSE se ha cohesionado como nunca. Se han unido todas las sensibilidades, se ha soltado lastre, han entendido perfectamente lo que reclama la sociedad vasca. Se ha echado de menos en el último gobierno el estilo Ardanza, Atuxa, Imaz, etc. Al PNV le toca cambiar de postulados, realizar una profunda autocrítica y sumar una nueva mayoría social. Personas como Ibarretxe no han ayudado a buscar vías de futuro que saquen al país de este problema endémico.
Hay que desligitimar social y políticamente al terrorismo, se ha de hacer ver que con el terror no se avanza. El nuevo gobierno, con Patxi como Lehendakari, ha de realizar una política educativa, cultural y social de hondo calado. No hemos de entrar en contra de los nacionalismos. Hemos de buscar mecanismos para que se queden sin espacio aquellos que defiendan el terror, los atentados.
Es fundamental el cambio, sobre todo, para que la política que se haga desde el gobierno no tenga la ambigüedad táctica del PNV, ni su radicalismo de fondo.