dilluns, 12 d’abril de 2010

El día internacional del pueblo gitano














El 8 de abril de 1971 se celebró en Londres el Primer Congreso Internacional del Pueblo Gitano. Desde entonces, anualmente y en la misma fecha, se celebra en todo el mundo esta efeméride. Este año, Montcada i Reixac, la ciudad de Barcelona y el Parlamento de Catalunya acogieron los tres actos simbólicos relacionados con el acontecimiento. En el Parlament de Catalunya se celebró un acto institucional; en Montcada i Reixac, la ofrenda floral y de velas en los márgenes del Rio Besòs en memoria de los antepasados gitanos; y en Barcelona la encendida de luces en la Font Màgica de Montjuïc y la cantada de Gelem Gelem, el himno internacional gitano.
Desde aquí quiero manifestar mi reconocimiento institucional y mi satisfacción como alcalde de Montcada i Reixac de que nuestra ciudad acogiese uno de los actos del día internacional del Pueblo Gitano.
Más allá de los viejos tópicos de este colectivo, la mayoría de ellos negativos, el pueblo gitano ha sido un pueblo perseguido y, al igual que otros colectivos como el pueblo judío, estuvo amenazado por el holocausto, donde murieron exterminados miles de personas, todas ellas con nombres y apellidos.
Cualquier acto que recupere su memoria histórica merece nuestro respecto y tiene nuestro apoyo. El pueblo gitano ha estado en el punto de mira de los que los han marginado, incriminándole todo tipo de conductas. El tradicional nomadismo de su cultura, la transmisión oral de su historia, su gran apego a la familia troncal, sus costumbres y modo de vida no han sido siempre bien vistas. Los gitanos han sufrido persecución y acoso, como también lo han sufrido otras minorías. Desde aquí quiero trasmitir mi reconocimiento a un colectivo que, como éste, ha concentrado todas las sospechas negativas habidas y por haber. Su bandera nos indica el significado de su esencia. En su parte superior una franja azul que representa el cielo, debajo una franja verde que representa la hierba de la tierra de los caminos, y una rueda roja en el centro que simboliza los carros con los que recorrieron el mundo. En pleno siglo XXI el pueblo gitano, reclama el mismo respeto que cualquier otra colectividad cultural. Y así debe ser.