dimarts, 31 d’agost del 2010

Por un nuevo ciclo progresista

En los próximos diez meses se configurará el escenario político de los próximos diez años. Elecciones al Parlament de Catalunya, más las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2011 sentarán los pilares políticos de la próxima década. Más allá de los resultados electorales, lo que hay en juego es el reencuentro o el desencuentro definitivo –que auguran los más agoreros– entre política y sociedad. Para evitar ese distanciamiento entre unos y otros es preciso moralizar la política, y no porque sea inmoral, sino porque es vital reforzar el compromiso de servicio público que la caracteriza. Si no lo hacemos nos dirigimos hacia el modelo italiano, suficientemente desprestigiado. Soy de los que opinan que en la vida de las personas, de las familias y, en este caso concreto, de un país, hay momentos históricos donde se diseña y construye el futuro. Hay políticos perspicaces que ven esa oportunidad y se preparan para liderarlo y compartirlo. Y otros que ni lo ven, ni se preparan, ni comparten. Los primeros tienen más posibilidades de liderar o influir en el devenir de las cosas, los segundos no.
Creo que el momento presente es uno de esos momentos históricos. Es crucial, y lo que hay en juego es mucho más que los escaños de unos y otros. La derecha nacionalista, en sus distintos grados, lo ve claro, la izquierda duda.
El momento presente es decisivo y el liderazgo socialdemócrata indispensable para renovar y vigorizar la izquierda. El PSC debe dirigir un nuevo ciclo progresista y alejarse de los vaticinios de los sondeos, o de la compasión de unos y otros. El socialismo debe reinventarse y renovarse, reforzar su posición ideológica e identitaria con un discurso con perfil propio, aglutinador y de proximidad a la gente del país.
A lo largo de mi trayectoria política he sido entrevistado infinidad de veces. Las entrevistas más agradables eran las que me hacían los estudiantes de secundaria. Recuerdo una reciente donde el estudiante me preguntó algo así cómo cuales deberían ser las principales virtudes de un político, y vine a decirle que un profundo convencimiento de las propias creencias, más la capacidad de anticiparse a los escenarios de futuro y una visión panorámica y periférica del espacio y tiempo, resultaba una excelente combinación de virtudes, sin olvidar la energía. Me ha venido a la cabeza porque cuando ojeamos la biografía de los grandes políticos de la historia, a menudo, destacan por niveles extraordinarios de energía, una gran fortaleza mental, e inmunes al desánimo y al abatimiento. Factores que considero mucho más decisivos para el éxito que cualquier otra virtud o actitud personal. Digo esto porque es preciso moralizar la política, en su afán de servicio público, energizándola con líderes que integren, no que separen, que sirvan, no que obedezcan, que conquisten y amplíen, no que defiendan.
Los ciudadanos debemos reclamar a la clase política mayores esfuerzos de creatividad e imaginación política, que es lo que nos reclama el presente y, más aún, el futuro.
Avanzar en la extensión de los derechos, integrar la diferencia, no neutralizarla, y reforzar el vínculo y el contacto entre política y sociedad siempre ha sido una característica propia del progresismo, de la izquierda, de la socialdemocracia. El PSC debe contribuir a energizar y revitalizar el nuevo ciclo progresista que se configurará en los próximos años. Porque, como está sucediendo en otros lugares, las opciones políticas, en esencia, se reducen a dos grandes opciones: izquierda o derecha, no hay otra alternativa. Los electores lo saben y el populismo político también, aunque intente confundir al electorado con cantos de sirena, con trucos de magia o con ofertas imposibles. La socialdemocracia, con líderes vigorosos, serios y contrastados, y con esfuerzo y energías renovadas debe liderar con orgullo, con valentía, seriedad y convencimiento el nuevo ciclo político de los próximos años. Este es el verdadero reto que tenemos delante.

dijous, 19 d’agost del 2010

¿Lealtad u obediencia?

Hay un gran debate en la Comunidad de Madrid sobre quién será el candidato del PSOE para las próximas elecciones de mayo de 2011. En liza están Tomás Gómez y Trinidad Jiménez. Rodríguez Zapatero, secretario general del PSOE, lo ha zanjado con claridad meridiana: ante la duda, democracia. Esa afirmación anuncia que se celebrarán elecciones primarias en el PSM para elegir candidato. El que tenga más apoyo entre los militantes y las agrupaciones socialistas de la comunidad de Madrid deberá medirse con Aguirre el próximo año.
A partir de aquí el tema da pie a diversas reflexiones. Algunos consideran que las primarias minan la credibilidad de unos y otros, desgasta al partido y erosiona la cohesión interna, además de dar munición a la oposición. Los que dicen esto es como si dijesen que la democracia es cara o que enfrenta a candidatos y partidos en una espiral de conflicto político perpetuo. La democracia y la participación ciudadana es el mejor sistema para decidir infinidad de cosas y el modelo más óptimo para la gestión de los intereses comunes. Que nadie lo olvide. No hay alternativa posible a esto.
Vaya por delante que defiendo las primarias cuando diferentes líderes, con apoyos muy parejos, pretenden liderar el partido o una candidatura política. El recurso a las primarias es la consecuencia (y la última solución) de que algo falla en las maquinarias de los partidos, no la causa de la falta de democracia. A nadie se le escapa que la distancia entre la militancia de base con la dirección de los partidos es mucha, llegando a bunquerizarse ésta última, diseñando candidatos y estrategias a espaldas de procesos de mayor calado democrático.
Una forma de probar hasta qué punto un candidato (ya sea Tomás Gómez, Trinidad Jiménez o cualquier otro u otra) lo es de todo el partido, o de la dirección del mismo, es preguntarle, no sólo como ha llegado a dónde ha llegado, si no si es leal al ideario democrático del partido y a los valores que lo encarnan, u obediente a los que le han catapultado al lugar que ocupan. Esta simple prueba nos descubre quién es quién.
Ya no valen las imposiciones de las cúpulas de los partidos, hacer un traje a medida a ése o aquel porque es amigo de uno u otro, al margen y a espaldas de lo que dice la militancia, para llegar a cargos de responsabilidad que no se han ganado o para los que no están preparados. Ejemplos hay en todos lados y muy cerca de nosotros. Hay que reactivar y reforzar los cauces de participación interna de los partidos. Los militantes no pueden ni deben estar al margen de decisiones importantes que afectan a proyectos políticos, y los candidatos deben rendir cuentas de lealtad a los valores que inspiran esos proyectos.
Los índices de popularidad valen y no valen. Valen porque indican hasta qué punto alguien es conocido, pero dejan de valer porque acaba abriendo la puerta para que el populismo se apodere de la política. Actores, presentadores de televisión o deportistas acaban siendo más conocidos que los políticos y no por ello son mejores (ni peores) para gestionar los intereses públicos. Tampoco puede gobernarse o proponer y quitar candidatos a base de lo que dicen las encuestas, muchas veces utilizadas de forma interesada, o de lo que tenemos más a mano. Como tampoco se puede navegar cambiando de rumbo cuando lo hace el viento. Hacerlo así es un viaje a ninguna parte.
No puede haber miedo a la democracia. Las primarias son un buen instrumento para que, cuando hay más de un candidato, sean las bases las que decidan quién es mejor para encabezar la lista.
La teoría moderna de la democracia se fundamenta en el modelo del contrato social, pero cada vez más las cúpulas de los partidos fundamentan sus decisiones en tácticas políticas de corta mirada. Promocionan a uno u a otro, quintan a uno o marginan a otro, muchas veces por cosas que nada tienen que ver con la política, por rencillas internas, por ambiciones desmesuradas o por envidias insidiosas. Un modelo así es una subcontrata. En el fondo un engaño a la ciudadanía y a la militancia.
La democracia deliberativa o reflexiva debe dirigirse a que las propias bases determinen, sea en Madrid o donde sea, qué candidato es el mejor para asegurar los mejores resultados electorales. Lo contrario ni es democracia, ni es socialismo, ni es participación ni es nada. Las primarias son un excelente instrumento para determinar quién es o será el candidato más idóneo para liderar un proyecto político. Y aquí los militantes tienen (tenemos) mucho que decir. A la vuelta de vacaciones todos debemos hacer balance. Yo para mi partido, prefiero gente leal que no obediente.

dilluns, 2 d’agost del 2010

Reforzar la responsabilidad comunitaria

Apreciados internautas, amigos y amigas,
Después de un periodo prudencial de inactividad blogista, creo que ha llegado el momento de volver a activar este fantástico instrumento de comunicación pública con todos y todas vosotras. Como sabéis, después de 11 años como alcalde de mi ciudad, el pasado mes de junio cedí el paso en la alcaldía, para pasar a otro plano de actividad política y dedicar más tiempo a mi familia. Es decir, ya no soy alcalde, pero no por ello no deja de interesarme lo que sucede a mi alrededor. Me sigue interesando la política, y más que nunca la de mi ciudad: Montcada i Reixac.
Como decía Aristóteles con su idea de zoom politikon, el hombre es político por naturaleza, por definición, se dedique o no a la política, opine o no de ella, o sea cual sea sus opiniones o preferencias sobre la misma. Por el simple y básico hecho de ser personas sociales, somos (queramos o no) personas políticas. Estamos inmersos en decisiones políticas que nos afectan, nos impactan.
Hace muy poco, ojeando el libro sobre el 75 aniversario del PSC a Montcada i Reixac, releí diversas reflexiones que me volvieron a llamar la atención. Una de ella de Felipe González. Nos alertaba que no debemos olvidar todos los socialistas y las socialistas que nos han precedido y que tanto han hecho por nuestras ciudades, pueblos y vilas. En esos momentos me vino a la cabeza la figura de Ignacio Góngora, nuestro presidente local del PSC. Una persona entrañable, íntegra, que ha participado directamente en nuestra historia reciente. Ignacio ha sido, y es, un referente para todos nosotros. Los logros conseguidos, la memoria histórica reciente no es un pasado polvoriento que se desvanece y olvida, son los cimientos del presente y la proyección del futuro.
En el mismo libro que citaba más arriba, Josep Borell consideraba que ser socialista, traspasando el umbral de este milenio, no puede ni debe edificarse desde la desmemoria, sino desde el reconocimiento y la contribución de todos y todas por nuestra sociedad. Palabras dignas de elogio en uno y otro caso.
Yo, como sabéis muchos de los que me conocéis, nunca he sido un teórico, ni un ideólogo o un intelectual, he sido (o pretendido ser) un hombre comprometido y dirigido a la acción, preocupado por mi ciudad, y porque ésta se fundamente en la integración, en valores compartidos, y donde todo el mundo llegue a tener cabida dentro de una sociedad que aspira a mayores cotas de bienestar e integración.
Los socialistas y las socialistas sabemos que todo esto se consigue con trabajo, generosidad y visión, marginando el rencor y la revancha e integrando a todos y todas en un proyecto compartido. No debemos convertir nuestro entorno en una sociedad de consumidores, donde usamos y tiramos a nuestro antojo lo que ya no nos sirve para nuestros fines, menospreciando e insensibles al impacto de las acciones. Nuestra sociedad la componen hombres y mujeres con identidad y dignidad que con su esfuerzo contribuyen a mejorar el presente y el futuro. No hay duda que hay que reforzar la responsabilidad comunitaria, unir fuerzas y subordinar las acciones individuales a la causa común. Nuestra identidad (ya sea como socialista o liberal, de género o cultural) no debe nutrirse del rechazo a los otros. Un proceso de pertenencia basado en el rechazo a los otros, cultiva, y desemboca, en el resentimiento, en antagonismo y en un conflicto abierto entre grupos. En definitiva, en la inseguridad y sensación de amenaza constante.
Las lecciones que nos han transmitidos los grandes políticos de la historia giran alrededor de la integración como idea base. Integrar a los diferentes en un proyecto común nos hace más fuertes a todos y refuerza mejor nuestras sociedades. La Unión Europea es el mejor ejemplo.

dimecres, 23 de juny del 2010

Discurs de comiat en el Ple extraordinari del 21 de juny de 2010

Avui és un dia molt especial per a mi, en què necessàriament he de mirar enrere. En aquests dies, he tingut l’oportunitat de mirar fotos de fa 15 anys. No hi ha dubte que he guanyat cabells blancs i el que no té preu, la possibilitat de dedicar-me a treballar per la ciutat en la qual visc.
Al llarg de tots aquests anys de servei a la ciutat he tingut la complicitat de molta gent. Sense aquest suport tot hagués estat impossible. És un dia de comiat, però també de retrobada. Després de 15 anys de regidor, i gairebé tres mandats com a alcalde, avui és el meu darrer dia com a regidor d’aquest Ple. També és un dia de retrobada, perquè em sento molt content pel suport que estic rebent i la presència de molt amics i amigues que amb aquest gest volen transmetre’m el seu afecte. Moltes gràcies per ser-hi.
En contra del que diuen opinions malintencionades, no deixo l’acta de regidor pel que especulen els malpensats. Me’n vaig, després de tants anys de servei a la ciutat, principalment, per dos motius. Primer, perquè em sento ple de forces i d’idees, i entenc que és el moment de canalitzar-les en altres àmbits. I segon, i no per això menys important, per facilitar el relleu dins del partit. Així és com ho he manifestat al Partit Socialista, al grup municipal, a tots els regidors i regidores de l’Ajuntament i ara, i aquí, a tota la ciutadania de Montcada i Reixac. No us preocupeu si heu vist el meu nom en determinats mitjans de comunicació d’una forma en què maliciosament alguns em volen veure. No em penedeixo de res, ni tinc res a veure amb maniobres obscures, ni trames de cap tipus. La ciutat de Montcada i Reixac no es veurà tacada per res del que alguns m’acusen. Com diu la dita: el savi no diu el que sap, i el neci no sap el que diu. El temps posarà cadascú en el seu lloc. I tots els que ara acusen de forma gratuïta, s’hauran d’empassar les seves paraules. Una altra dita diu que: el que la raó no pot curar, sovint ho cura el temps.
Vull acomiadar-me sense cap rancúnia, ben al contrari, amb la mateixa il•lusió i serenitat amb què vaig començar l’any 1999. Ser alcalde de la pròpia ciutat és un dels majors honors institucionals que pot assolir una persona. Jo l’he tingut i em sento molt afortunat per haver pogut exercir aquesta responsabilitat única, al llarg d’onze anys. Aquesta ha estat una dedicació intensa i incansable, però sobretot molt gratificant. Tot aquest temps dedicat a la meva ciutat no el canviaria per res del món. Deixo l’acta de regidor amb l’orgull d’haver contribuït, juntament amb altres persones, que la ciutat donés un salt qualitatiu molt destacable. En política, com a altres àmbits de la vida, tothom és necessari, però ningú, per fortuna, és imprescindible. Me’n vaig content i satisfet per la feina realitzada, i convençut que el futur de Montcada i Reixac només pot ser prometedor. Marxo feliç per les contínues mostres de suport i d’estima que he rebut per part dels meus conciutadans i conciutadanes al llarg de tots aquests anys. Aquest és el major reconeixement que pot rebre un servidor públic.
El dia que el Ple municipal em va investir com a alcalde vaig dir en el meu parlament que l’esperit de servei seria el veritable nord que orientaria la meva acció de govern. Ara, el dia del meu comiat, manifesto la meva gran satisfacció pel deure complert.
Veïns i veïnes, no hi ha dubte que, entre tots i totes, estem construint una ciutat del segle XXI, una ciutat metropolitana amb projectes emblemàtics de referència, amb una millora molt visible de la trama urbana. No és el moment d’enumerar les actuacions del govern municipal des dels darrers anys. No em correspon a mi fer aquestes valoracions. Però les millores de Montcada i Reixac salten a la vista. Els diferents govern municipals, els seus regidors, els alcaldes que hem governat aquesta ciutat, hem tingut encerts i errors. No hi ha dubte que ha estat així! Però tots, sense excepció, hem lluitat per aconseguir una ciutat millor, amb més serveis, més equipaments i més qualitat de vida.
La satisfacció d’haver pogut contribuir en la millora del nostre municipi, a fer una Montcada i Reixac més amable i més agradable per viure-hi, és una sensació única. Tots i totes, cadascú de nosaltres, amb les seves característiques pròpies, hem de sentir-nos orgullosos de ser montcadencs i montcadenques. Sóc conscient que hi haurà gent a la ciutat, i arreu, que no reconeix aquest esforç, fins i tot que és crítica amb la feina feta o que malpensa de tot el que hem fet, a la vegada que aprofita l’ocasió per inocular el virus de la desconfiança o alçar sospites i incriminacions contra la meva persona. A tots aquests els vull dir que com més buida és la incompetència, més soroll necessita. El que sempre ha dirigit la meva acció de govern és la defensa de l’interès general de la meva ciutat.
Des del minut 1, en què vaig entrar en aquest Ajuntament, fins al dia d’avui, que renuncio a l’acte de regidor, tot el que he fet ha estat amb l’únic objectiu de millorar la ciutat i la qualitat de vida dels meus veïns i veïnes. Quan vam guanyar les eleccions el 1999, ens vam trobar un municipi que estava creixent, i que s’estava fent gran, amb noves necessitats i demandes. Ara, quan miro enrere, i amb la perspectiva d’aquests tres mandats, crec, francament, que, entre tots i totes, hem generat un gran avanç en la ciutat, sense precedents en la història de Montcada i Reixac. I això no ho dic jo, sinó la gent de la nostra ciutat. Em sento orgullós per haver-hi contribuït.
Però no ens podem aturar aquí. No podem conformar-nos amb l’autocomplaença de les fites aconseguides. Tenim al davant temps decisius que hem d’afrontar amb fe i optimisme, amb decisió, valentia i esperança. Amb nous lideratges, i renovades il•lusions. En tot aquest trajecte hem de preservar com a un gran tresor la cohesió de la nostra societat. Estem passant moments econòmics molt difícils. Hem de reforçar la confiança en les nostres possibilitats, i ser un exemple de lluita i tenacitat, i no donar-nos mai per vençuts. La política és una barreja de normes i voluntats que vertebren les nostres societats. Ningú no pot alentir el progrés de la nostra ciutat. Al llarg de moltes dècades Montcada i Reixac, la nostra ciutat, havia jugat a la segona divisió. Ara, amb l’esforç de tots i totes, hem pujat la ciutat a la divisió d’honor. Una ciutat que cada vegada més, s’està dotant de serveis de primer nivell. Ningú no ens regalarà res, i hem de continuar lluitant per Montcada i Reixac.
La dimensió de la ciutat que estem construint creix amb la mateixa intensitat com ho fan els valors compartits. El benestar o la felicitat no depenen només dels béns materials, sinó de l’alegria de compartir-los, dels vincles afectius que tenim amb les persones del nostre voltant, i de la satisfacció moral de formar part d’una comunitat de referència. La història no és una seqüència de dates, sinó d’accions humanes, de fets, però perquè sigui una història viscuda i narrada ha de ser una història compartida. I aquesta és la història que crec que hem fet a Montcada i Reixac.
Ningú és més ni menys que altre. Totes les persones són importants i totes han de contribuir i tenir el dret de ser-ho. Tothom ha de participar en el progrés de les nostres societats. Us encoratjo a tots i totes a que continuem treballant en la seva millora. El camí no és fàcil ni còmode. La situació actual no ajuda, però no hem de defallir en la nostra obstinació de fer ciutat. Hem de lluitar contra el desànim i tenir la seguretat necessària per superar les dificultats.
En l’apartat d’agraïments, no vull deixar passar l’ocasió de fer pública la meva infinita gratitud, en primer lloc, a la meva família, per la comprensió que ha tingut en tot moment. La meva dona i els meus fills saben, més que ningú, el sacrifici familiar que suposa ser la màxima autoritat de la ciutat. Gràcies! Sense la seva ajuda, tot plegat hagués estat impossible. Gràcies, sobretot, a Fina, la meva companya de vida, pel seu suport. Ella, possiblement de tota la ciutat és una de les persones més felices. En aquests moments, també vull fer un esment molt especial a la meva mare, octogenària però molt lúcida, i sobretot al meu pare, que, malauradament, va morir quan jo tenia 30, però que sempre ha estat un referent modèlic a la meva vida.
També vull agrair el treball realitzat al grup municipal socialista, i als membres de l’Agrupació, a tots els regidors i regidores que, des del primer moment, sempre m’han donat el seu suport. Tant els que esteu ara amb mi, com els que ara no hi són, però que van compartir un trajecte de la travessa. Als companys i companyes del grup socialista: Carme Porro, Eva Gonzalo, Carlos Guijarro, Ana Rivas, Juan Parra, Sergio Hermoso, Teresa Gallego i Alicia Solano. Com sabeu, sempre, des del primer moment, he intentat generar grans acords de govern, apostant per governs de concentració amb altres grups municipals amb els quals poder fer ciutat entre tots i per a tothom. En aquest sentit, no puc menys que manifestar el meu agraïment a tots els regidors i regidores dels diferents grups polítics municipals que al llarg d’aquests tres mandats han sumat esforços en el govern municipal. Especialment als regidors i regidores de CiU. Amb els quals, com a socis, hem compartir govern i als quals vull agrair i reconèixer la seva lleialtat i el seu compromís. Amb CiU hem format govern. Hem estat i som dos grups diferents, però un únic equip de govern. Vull agrair a Joan Maresma, al capdavant del seu grup, per la responsabilitat i fidelitat institucional que sempre ha tingut. També a Joan Carles Paredes, Amèlia Morral i Mari Carmen González. A tots i totes vull manifestar-vos el meu reconeixement pel vostre treball, no sempre fàcil i molt sovint ingrat. A la resta de grups de l’oposició un consell: feina, feina i més feina per a la nostra ciutat. Amb el pas del temps, tots haurem de donar explicacions de què es diu i què es fa. Realitzeu una tasca que, al marge dels colors polítics, la feu pel ferm convenciment de servei públic que tots i totes tenim. També us vull demanar el màxim suport institucional i polític a la futura alcaldessa, Maria Elena Pérez. Confio plenament en les seves qualitats i estic convençut que la primera alcaldessa que tindrà la nostra ciutat representarà un canvi generacional i de lideratge absolutament positiu.
També agrair a tot el personal de l’Ajuntament, tècnics i tècniques municipals, per la feina feta. Sense el seu esforç i professionalitat, la ciutat que tenim ara no hagués estat possible. I al moviment associatiu, entitats de la ciutat, esportives, culturals, de lleure o educatives entre altres, per la contribució que tots i totes esteu realitzant en la millorar de Montcada i Reixac. Tothom, cadascú des de la seva vessant personal o comunitària, ha estat protagonista indiscutible en la creació de ciutat. A tots i totes vull agrair-vos l’esforç, el treball i la confiança que sempre hem tingut en les nostres possibilitats. Vull donar les gràcies de tot cor, i m’agradaria fer-ho abraçant conjuntament els 34.000 habitants de la ciutat.
A tots i a totes, gràcies per haver-me donat el vostre suport durant tots aquests anys. Continuo amb el ferm compromís de seguir treballant per la ciutat, però des d’altres espais.
I, sincerament, demano disculpes si la meva tossuderia a l’hora de fer ciutat, de construir la nova Montcada, ha molestat algú. O si no he pogut fer més per la ciutat.
Al reiterar el meu agraïment i satisfacció, vull finalitzar expressant l’orgull que sento per haver contribuït a tenir una ciutat millor. Gracies per haver-me donat l’oportunitat de ser l’alcalde d’aquesta ciutat, de la meva ciutat, quelcom que no es pot oblidar.
Moltes gràcies!
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Con estas palabras me despido de todos vosotros. Dejaré activo el blog para su consulta, pero a partir de ahora dejaré de actualizarlo.
¡Gracias y mucha suerte!

La voz y el eco

En una reciente entrega de premios a profesionales del periodismo, uno de los galardonados, el periodista Fernando Ónega, decía que en los tiempos que corren, más que nunca, hay que saber distinguir la voz del eco. Sin duda, una apreciación muy certera. Sabemos que el eco aparece cuando una onda sonora se refleja en un contexto concreto con el resultado de una multiplicación del sonido. La multiplicación de la luz de una vela, rodeada de espejos, sería otro ejemplo parecido. Tanto uno como otro, un ligero sonido o la tenue luz de una vela, proyectan una multiplicación exponencial del fenómeno físico en determinados contextos. Ejemplos históricos, como el del timbaler del Bruc, que atemorizó y ahuyentó a los invasores franceses, narran hazañas de pequeños héroes que engañan a los adversarios transmitiéndoles la imagen que son más importantes de lo que son y muchos más de lo que parecen. Con la oposición en Montcada i Reixac pasa algo parecido.
En el pleno de mi despedida del pasado 21, el esperpento que representó la oposición fue la nota más destacada. Con poca voz, desearon generar mucho eco. Unos y otros intentaron hacer de sus pobres palabras, de sus erráticos argumentos, de su propia desorientación política, la nota de su intervención.
De la portavoz de ERC, si la sacamos del cansino discurso independentista, encontramos poca cosa más. En el fondo, parece que provienen de movimientos anarquistas. Sus planteamientos, en cierta manera antisistema, su discurso de barricada, su nulo enfoque institucional, además de la queja sistemática de todo lo habido y por haber, convierten a los de ERC en un partido bronco, confuso y tenso. Algo parecido, aunque en otro segmento ideológico, a lo que se observa en el PP.
La concejal del PP en Montcada se destapó como nunca en el pleno municipal del 21 de junio. La vimos tal y como es. Sin tapujos, sin engañar a nadie y hay que agradecérselo. Claramente, nos vino a decir que se está promocionando para el Parlament de Catalunya y que tiene que pasar la selectividad en Montcada para que Rajoy le acepte y que vaya de candidata. Los miembros del PP en Montcada, si me lo permiten, dan pena. No hacen nada por Montcada i Reixac, no les interesa lo más mínimo, primero porque la política local les trae sin cuidado y segundo, porque en un ciudad como Montcada, claramente de izquierdas, la derecha no han gobernado nunca (salvo cuando el general Franco lo hacía) ni, previsiblemente, lleguen a hacerlo. Ante esta realidad aplastante, no hacen nada. Con estas nulas expectativas, utilizan cualquier oportunidad, donde el eco de los medios de comunicación pueda multiplicar sus pobres voces, para hacerse oír. Su objetivo número uno, no son planteamientos propositivos, al contrario, es desgastar, erosionar y desacreditar los gobiernos, sea quien sea el que gobierna y tengan éxito o no. Critican a ciegas, ponen el piloto automático y el ventilador. El asunto no es otro que el hablar mal de todos, criticar, difamar e inculpar directa o veladamente a unos y otros. El diario de Patricia, Salsa rosa o La noria, pero en política. Para que vean el interés que tiene la política local para los populares, observen en cuántos actos de ciudad han visto miembros del Partido Popular. No se esfuercen porque no recordarán ninguno, a no ser que sean dos semanas antes de unas elecciones. No les interesa, sólo les importa hablar mal de todo el mundo y acuden sólo a los sitios donde hay micrófonos y cámaras de video, si no hay, no van.
Con los antiguos comunistas, con Iniciativa, pasa un fenómeno muy curioso. Un partido que comparte un cierto árbol genealógico con los socialistas, porque en el fondo, políticamente, somos primos lejanos, su único objetivo es la política antisocialista. Con el símil anterior, es como si sólo les interesase criticar más a la propia izquierda que a los adversarios políticos. No saben, o no quieren ver, que el socialismo no es el adversario político, lo es la derecha y la desafección que provocan con actitudes como las que generan. Lamentable. Con un candidato como José Maria González, yo creo que los antiguos comunistas de Iniciativa lo tienen muy negro para gobernar Montcada i Reixac. Que nadie se engañe.
Señores de la oposición, permítanme que, como exalcalde, les de un consejo: la política no se hace desde el escaparate, sino en la calle, con iniciativas y propuestas, pasando cuentas de lo que cada uno hace y dice. En suma trabajando para la ciudad. No desde la tumbona. Tampoco vale el insulto, la demagogia, o las manipulaciones. En política no vale todo lo que se nos pasa por la cabeza. En el fondo, no me extraña que estén en la oposición. En las pasadas elecciones convencieron a poca gente y, como sigan así, menos aún recogerán en las próximas. Créanme, trabajen para la ciudad y por la ciudad no para su propio ego y proyección personal y política. Tienen poca voz y poco crédito y lo malintentan compensar provocando eco.