dimecres, 11 de novembre del 2009

Nuestros mayores: auténticos héroes anónimos




Hace poco coincidí en un acto de ciudad con mayores de Montcaca i Reixac. Como siempre, son encuentros muy agradables. Los mayores son, de lejos, los más directos a la hora de mostrar sus quejas o desacuerdos, pero también los más agradecidos cuando se hacen bien las cosas. Siempre son claros.
He de reconocer que siempre que coincido con jubilados y pensionistas me asalta un sentimiento de eterna gratitud hacia ellos. Detrás de sus caras veo personas que han trabajado duro –y durante muchos años–, para sacar adelante a sus familias, sus proyectos de vida, sus anhelos e ilusiones. Desde aquí, nuevamente, quiero hacer un llamamiento a la necesitad de revitalizar la figura de los mayores en nuestro imaginario colectivo. Son auténticos héroes anónimos. Siempre que coincido con ellos, manifiesto nuestro compromiso por intentar ayudar en lo que podemos. Nuestra sociedad tiene un compromiso permanente con todos ellos. Configuran una generación que sentaron los pilares de nuestra sociedad, cuando esos pilares se construían con pico y pala, y de sol a sol.
El dinamismo del colectivo de la gente mayor cada vez más se aleja de aquel arquetipo arcaico y pasivo de personas que después de jubilarse sólo se dedicaban a tomar el sol en la plaza del pueblo y a ver pasar las horas. Ahora nuestros mayores gozan de una esperanza de vida alta, de más salud y, comparativamente, con más recursos que hace una generación. Todavía queda mucho por recorrer para igualarnos a otros países de nuestro entorno, pero vamos en la línea de equipararnos.
Desde el Ayuntamiento intentamos dar el máximo apoyo a las diferentes actividades vinculadas con nuestros mayores. Soy consciente de las diferentes iniciativas que los dos casals de la ciudad organizan para este gran colectivo: cursos, bailes, talleres, actividades físicas e intelectuales…
El próximo 12 de diciembre organizaremos la festa de la gent gran en el Pavelló Miquel Poblet y será el punto de salida de una semana de actividades vinculadas a nuestros mayores. Intentamos hacer todo lo que está a nuestro alcance para manifestar nuestro reconocimiento y agradecimiento a su labor. En estos tiempos de crisis quizá no podamos llegar a donde nos gustaría, pero nuestro reconocimiento y respeto hacia ellos siempre será eterno.

dijous, 5 de novembre del 2009

¿Son las mujeres mejores gobernantes? (y 2)
















Hace unos días reflexionaba sobre las diferencias entre hombres y mujeres a la hora de gobernar. Las conclusiones no son, ni mucho menos, concluyentes, pero me gustaría compartirlas.
De entrada, creo que las mujeres tienen una mayor destreza para gestionar conflictos. Disponen de una mayor maestría a la hora de estudiar mejor los rostros y analizar sentimientos, que también interpretan y trasmiten mejor. De forma muy básica, parece como si el cerebro femenino estuviese diseñado para relacionarse, y el masculino para actuar. A las mujeres, más que a los hombres, les interesa garantizar la armonía social. Es decir, buscar y consolidar relaciones armoniosas, evitar conflictos, generar lazos sociales basados en la comunicación y el compromiso. Utilizan, mejor que los hombres, el lenguaje para lograr el consenso. Les importa menos el estatus que a los hombres, aunque compiten más entre ellas por llamar la atención del resto. Las relaciones son el centro del ser femenino.
Todo esto lo digo en base a mi experiencia personal. En mi época de profesor de instituto, costaba poco ver cómo las estudiantes, las jóvenes mujeres adolescentes, buscaban establecer relaciones estrechas y bilaterales con otras chicas. Los niños, en cambio, pocas veces verbalizaban sobre relaciones, sino que se relacionaban a través del juego, a través de conceptos como el rango social, el poder, la defensa del territorio o el recurso a la fuerza. Creo que, por término medio y generalizando, las mujeres tienen más actitudes sociales, empatía e inteligencia emocional que los chicos. Los hombres son más insensibles a las emociones, las relativizan y se distancian de ellas si perciben que les generarán problemas, en cambio asumen más riesgos que ellas y compiten más directamente en juegos de fuerza o destreza. Los hombres ganamos en inteligencia analítica y racional y suspendemos en la afectiva y emocional, con un cero patatero en “instinto”. Por suerte, todas estas diferencias se van diluyendo poco a poco gracias a una educación basada en la igualdad y el trabajo de las emociones.
No obstante, algunos neurólogos consideran que el cerebro femenino tiene una auténtica aversión al conflicto, instrumentado por el miedo a encolerizar a los demás, con el riesgo de perder relaciones. Parece que hay un cierto acuerdo entre sociólogos y psicólogos en que las mujeres reaccionan con una alarma mucho más negativa ante el conflicto y el estrés de las relaciones que el cerebro masculino. Frecuentemente, los hombres disfrutan del conflicto, de la competición entre ellos, e incluso fanfarronean. Cuestión que las mujeres ni se les pasa por la cabeza. Para las mujeres el conflicto es una amenaza para la estabilidad, para los hombre una oportunidad de poder imponer su criterio. La mujer cuida y busca amistades. Los hombres la apariencia externa de su poder.
Cuando en política hablamos de governanza, hablamos de pensar y actuar en red, en la perspectiva de la dependencia mutua, de compartir información y de decidir conjuntamente, de ir más allá de lo inmediato o de tener interés real por todos los componentes del grupo. Es decir, al hablar de governanza hablamos, ni más ni menos, que de importar la visión de la mujer a la política.
Ellas, en esta vida moderna han tenido que compatibilizar la vida profesional, junto con la dedicación al hogar y la familia, objetivos nada fáciles de lograr. Cada vez son más las mujeres que van consiguiendo ese doble objetivo. Las mujeres deben seguir luchando para que la visión femenina de la política, –alejada de la ñoñería y de los tópicos estúpidos– vaya ampliando su campo de influencia. Aún así, mujeres como Margaret Thatcher, Rita Barberá o Esperanza Aguirre, han dado muestras sobradas de que lo que hacen es reproducir el modelo masculino del ordeno y mando. Claramente, no son el mejor ejemplo de lo que estoy proponiendo.
No puedo determinar que las mujeres sean mejores gobernantes que los hombres, pero si que las habilidades que poseen, en muchos casos, son muy útiles y adecuadas para la política. Es necesario, deseable y urgente que las mujeres vayan asumiendo mayores responsabilidades en las tareas públicas, en la política. No tengo la más mínima duda de que todos saldremos ganando. En las fotografias que ilustran estas reflexiones quiero hacer un reconocimiento a la buena labor de muchas mujeres con responsabilidades políticas que, como las alcaldesas Ana del Frago en Barberà del Vallès, Eva Menor en Badia del Vallès o Núria Marín en Hospitalet, están llevando a cabo.

dimarts, 3 de novembre del 2009

¿Son las mujeres mejores gobernantes? (1)

La pregunta está formulada con un fondo provocativo. Lo explicaré. Hace unos días leía en El País una entrevista a Michelle Bachelet, la presidenta de Chile. La entrevista tenía un triple interés. Por ser la primera mujer de América Latina no casada con un ex presidente que ha llegado a la presidencia, por ser Chile el país en cuestión, y por haber provocado una gran reconciliación nacional entre sus conciudadanos. De estas reflexiones me ocuparé sólo de la primera: ser mujer y ser política.
Creo que muchos de nosotros compartiremos que las mujeres, desde pequeñas, están acostumbradas a enfrentarse a la resolución de los conflictos buscando una solución en la que todos salgan ganado. Buscando que el resultado sea bueno para la gran mayoría y que queden pocos heridos en el camino. Los hombres, en cambio, nos preocupan más lo resultados que el propio proceso. Pondré un ejemplo. Hace poco, un colaborador mío me explicaba que en una competición de fútbol escolar donde jugaba su hijo de 11 años en un equipo mixto, observó lo siguiente. Una niña que jugaba de defensa en el equipo de ese niño tuvo un choque con el delantero del equipo contrario y el niño atacante cayó al suelo. La niña en vez de salir tras la pelota que había quedado a la deriva, acudió a auxiliar al delantero que estaba en el suelo, mientras los padres del equipo de la niña, desde las gradas, la apuraban para que dejase al niño y fuese a por la pelota. La niña los miró, miró al niño en el suelo y a la pelota, y se decantó por ayudar al niño del equipo contrario a incorporarse. ¿Interesante verdad? Este es un caso real. Es cierto que quizá para la niña del ejemplo el fútbol no sea lo suyo, pero apunta un comportamiento femenino muy característico: el interés franco por los demás.
El género de las persona acaba siendo un factor determinante en muchas cosas. En política también. Coincido con Bachelet en que, no sé si debido a condicionantes culturales, antropológicos o biológicos, o incluso si está relacionado con el momento histórico que estamos viviendo, pero habitualmente, sin llegar a hacer una generalización de gran alcance, las mujeres se relacionan con el poder más desde la óptica de servicio a los demás, que los hombres. Creo que, salvando los grandes tópicos, que siempre son forzados e inexactos, las alturas del poder tienden a marear más a los hombres que a las mujeres.
Cuando miro a mi alrededor y observo cuantas mujeres se han visto investigadas por asuntos turbios en las finanzas, en la política, en la económica, en los partidos o en cualquier otro asunto, veo que los hombres encausados representan un 99,9% de los casos y no ocupan el 99,9% de todos los cargos. Por poner otro ejemplo, no me imagino a una hipotética Silvia Berluscona, en funciones de Presidente del gobierno de Italia, alardeando de haber mantenido relaciones con prostitutos, o diciendo que los hombres son la bendición de Dios con una chulería casposa. En la vida, como en la política, hay que ser ético y estético, y mujeres y hombres reaccionan diferentes ante imputs iguales.
Quizá el poder tenga para los hombres un simbolismo de fuerza, asociado a la sumisión, a la obediencia, al boato, y al artificio, en definitiva más al dominio que no en las mujeres. Como dice un colaborador mío, detrás de cada hombre, frecuentemente, existe ese anhelo de aspirar a ser el macho dominante, ser macho alfa, el que domina y protege a su manada. Para la mujer, en cambio, su anhelo no pretende tanto ejercer el poder por el poder, sino influenciarlo con el objetivo de proteger a sus componentes, resolviendo conflictos de la forma beneficiosa para todos.

divendres, 30 d’octubre del 2009

Halloween i/o castanyada?















La interculturalitat es manifesta a la nostra vida quotidiana de forma cada vegada més natural i, sovint, inapreciable. No em refereixo només a la presència de persones d’origen llunyà, a restaurants exòtics a la cantonada de casa, o als cursos d’àrab, mandarí, o swahili, –o castellà o català per a estrangers– que ofereixen les acadèmies d’idiomes. Em refereixo a que els costums culturals i locals també estan canviant de forma imperceptible.
El procés de laïcitat creixent a les nostres societats ha estat el punt d'inflexió d’aquest canvi. Abans, qualsevol esdeveniment local o cultural estava directament relacionat amb la tradició religiosa: celebrar el dia del sant, o el patró de la ciutat –en desús a l’actualitat, tret dels sants més famosos con Sant Jordi, Santa Mercè, o Santa Pilar–, commemorar les grans fites religioses com Nadal, Setmana Santa i el dia de la palma, o el Corpus, era quelcom normal. Ara, no ho és gens.
La visualització de la globalització a través dels mitjans de comunicació , amb pel·lícules, series de televisió o una publicitat mundialitzada, junt amb la pluralitat de col·lectius d’origen divers i llunyà que comparteixen l’espai públic, ho ha capgirat tot. L’exemple de l’1 de novembre és paradigmàtic.
Fins fa poc, Tots sants era un esdeveniment religiós, de respecte als morts, on a la vigília s’assitia a una missa de difunts, es menjaven castanyes i, moniatos i l’endemà es visitava els cementiris en una manifestació de respecte i de fe religiosa. Ara Tots sants està deixant de ser un esdeveniment religiós per convertir-se en una festa més, en un objecte de consum cultural com altre qualsevol. Halloween és l’exemple d’aquets nous usos compartits. D’origen anglosaxó i protestant, cada vegada té més presència a les nostres ciutats. Però no és l’únic exemple: els Reis competeixen amb el Pare Noël, el cap d’any del 31 de desembre ja no és cap d’any per a tothom, el calendari jueu ho celebra a mitjans de setembre, pels xinesos al final de gener i pels musulmans el cap d’any canvia cada any i tampoc coincideix amb la tradició catòlica.
Com diria aquell que s’ho mira amb una certa distància crítica, aquest escenari no és ni bo ni dolent, simplement és diferent i canviant. És més plural. Els que tenim més edat ens sorprèn això del Halloween, als més joves no. Suposo que quelcom semblant al que opinaven les nostres avies quan elles pregaven el rosari amb naturalitat i nosaltres ens ho miraven amb una certa distància. Els records de la meva infància m’han portat una imatge tant nítida com aquesta.
Certament, la laïcitat de les nostres societats és imparable i l’homogeneïtzació dels gustos i costums que genera els mitjans de comunicació la seva derivada.

La Justícia ha de ser implacable i la presumpció d’innocència un principi

Les acusacions velades que determinats mitjans de comunicació han deixat caure sobre un antic treballador de l’Ajuntament de Montcada i Reixac mereixen un aclariment per part meva. Ahir, al ple municipal del mes d’octubre, algun regidor de l’oposició, amb més demagògia que encert, proposava que ens posessin a disposició de la Fiscalia, degut a les sospites que recauen sobre Antoni Jiménez, antic director d’urbanisme de l’Ajuntament de Montcada i Reixac. El regidor, previsiblement, desconeix que la Fiscalia té l’autonomia per demanar el que cregui convenient a aquest i qualsevol ajuntament. Crec, sincerament, que l’oposició fa un us demagògic de l’assumpte. El seu objectiu no és només aclarir la seva responsabilitat, sinó desacreditar l’acció del govern de la ciutat, aixecant sospites i dubtes. La col·laboració d’aquest Consistori amb qualsevol poder de l’estat està fora de dubte. L’Ajuntament de Montcada i Reixac, com a qualsevol ens de dret públic, no precisa posar-se a disposició de ningú, perquè, per definició, està a disposició de tothom.
Durant els anys que el Sr. Jiménez va estar al capdavant de l’àrea d’urbanisme, les actuacions van seguir els processos habituals i es va actuar amb submissió a la legalitat, als processos previstos, amb imparcialitat i publicitat de les actuacions. El resultat de la seva gestió està a la vista al nostre municipi: la recuperació de l’antic cinema Kursaal, al barri de Can Sant Joan, convertit ara en un equipament sociocultural de referència, el desplaçament de la fàbrica de pintures Valentine del centre de la ciutat a un polígon industrial a les afores, el projecte de soterrament de la línia de RENFE de Vic-Puigcerdà, o el de la C-17 al seu pas per Montcada i Reixac, així com la millora del planejament urbanístic per elaborar un creixement equilibrat de la ciutat, han estat algunes de les intervencions més destacades. Sempre he confiat en ell i sempre he cregut que ha estat una persona amb un fort compromís de servei públic. Per respecte i ètica, sempre he confiat en les persones que treballen amb mi, seria impensable d’una altra manera. Crec que l’antic director d’urbanisme va fer un treball impecable en aquest ajuntament.
Ahir, Manuela de Madre, en unes manifestacions que l’honoraven, deia sentir-se absolutament sorpresa i desolada pels fets del cas Pretoria. Com alcalde de Montcada i Reixac, subscrit aquestes paraules de desolació i impotència quan observo el curs dels esdeveniments. Però també reclamo que la presumpció d’innocència sigui el principi fonamental que orienta la intervenció de la Justícia. Els mitjans de comunicació compleixen una funció innegable en les democràcies pluralistes, vigilen i publiciten els fets noticiables, però també quan apunten, directament o indirectament, estan incriminant, sense que els incriminats els hi puguin rebatre en temps real. No hi ha dubte que hi ha molts interessos creuats en tots aquests fets. Els periòdics cerquen la noticia i el titular més impactant, la televisió les imatges més colpidores, l’oposició es frega les mans, la ciutadania assisteix esparverada a la seqüència dels fets, i els que governem amb rectitud i honradesa hem d’aguantar les mirades de sospita de tothom i semblem estar condemnats a estar a la defensiva. En definitiva, el sistema, en si, es ressent com a mai.
Fa poc, a un altre article del meu blog, deia que les democràcies avançades, com la nostra, s'han dotat de sistemes de controls eficaços per a que aquell que la faci, la pagui. I no pot ser d’una altra forma. És evident que ningú pot quedar fora de l’Estat de dret, tothom ha d’estar sotmès a l’imperi de la llei. La Justícia ha de ser implacable i la presumpció d’innocència un principi orientador de la seva actuació.